Ha pasado un año y su aventura, que como todas, ha tenido sus altas y bajas (más altas, por cierto) sigue en pie. Ya se quedó atrás la incertidumbre, los miedos, las dudas, ahora todo es construir y seguir caminando juntos.
No ha sido fácil, dejar la comodidad del hogar materno es un gran paso y se necesita mucho carácter para hacerlo, pero a estos dos les sobra la confianza, el amor y las ganas de hacer las cosas.
Su casa es cada vez más suya, menos ajena, ya tiene esa calidez que todo hogar tiene y que lo hace el refugio natural para las personas. Atrás han quedado 365 días, los primeros, y si algo han aprendido es a convertirse en el complemento perfecto entre ellos, a ser apoyo, porrista, pareja, compañía y eso es justamente lo que los mantiene fuertes, con la mirada fija hacia adelante, ya planeando los siguientes pasos, listos para avanzar y mirar atrás, sólo para recordar lo bien que la han pasado.
1 año, qué rápido se les ha pasado el tiempo, todavía está fresco en su memoria el día que planearon todo, el día de la mudanza, la primera noche en su hogar y no les queda más que sonreír, pues han recibo tanto apoyo y buena vibra que por mucho, este ha sido el mejor año de sus vidas.